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Divas reales®

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Ser REAL es algo que te sucede cuando sabes que eres amada incondicionalmente

Posted by Maestra Mayi on April 25, 2018 at 8:35 AM

¿Quién recuerda el bello cuento infantil "El conejo de felpa" (The Velveteen Rabbit) escrito por Margery Williams?

Es un cuento muy antiguo cuyo tema central es siempre relevante: La importancia de ser auténtico(a) o ser REAL y de dejarse llevar por las pruebas que implica SER un ser humano. 

Es la historia de cómo la vulnerabilidad puede cambiarnos; abriéndonos, para que realmente podamos disfrutar nuestra vida y a los demás seres humanos con los que a diario nos tenemos que relacionar.  Cuando aceptamos nuestros defectos y vulnerabilidad, nos aceptamos a nosotras mismas como ese conejito de felpa que se convirtió en un conejo real cuando ya estaba muy viejito y desgastado. Así fue como con todo y los remiendos, los parches, las costuras abiertas,  las patas raídas el conejo de felpa se transforma en uno de verdad. 

El conejito había sido un juguete muy querido. El niñito lo amaba tan profundamente que lo comenzó a ver como si fuera real. Cuando el niño se cansa y recibe juguetes nuevos (como los niños  y todas las personas pueden hacerlo a veces) lo deshecha y el Conejo se siente desconsolado por haber sido descartado y humillado.

En sus momentos de desánimo más críticos, después de haber llorado su primera lágrima real, un hermoso hada en una flor vino a convertirlo en un conejo Real, donde podía brincar, saltar y jugar con los otros conejos. El conejo de felpa tal vez nunca hubiera disfrutado la belleza de ser Real si no hubiera experimentado ser vulnerable y abierto.

La historia es una hermosa metáfora del valor de la autenticidad y la vulnerabilidad. Si bien puede ser bastante triste ver que el conejo se descarta después de estar tan abierto al amor del niño, es un impresionante ejemplo de cómo nuestros defectos y aparentes imperfecciones pueden transformarse cuando se integran y se aceptan por completo. Cuando nos permitimos ser profundamente queridos por alguien volviéndonos más "Reales" a través de nuestra apertura. Y como el caballo de piel (Skin Horse) sabiamente le dice al pequeño conejo que a veces convertirse en REAL duele.

Si amamos a alguien profundamente y le damos el poder de hacer con nosotras lo que ellos quieran, entonces ellos también tienen el poder de dañarnos profundamente. Sin embargo, más allá de nuestras interacciones con otros seres humanos que tal vez nos llenen de temor, podemos desarrollar  verdadero valor de dejar entrar el amor divino buscando relación íntima con Dios y nuestro verdadero Ser.

Si en lugar de construir barreras de separación construyeramos puentes de unión en intimidad con Dios, entonces comenzamos a reconocer que todas las interacciones humanas son meramente autoconocimiento. Comenzamos a reconocer que los demás son simplemente un reflejo de nosotros mismos y que todos tenemos un mismo origen: Un origen divino y otro humano y cultural. Pero nuestra esencia divina es la misma a pesar de todas nuestras diferencias.

A veces, cuando rechazamos a otras personas es porque en ellas vemos un reflejo de eso que no queremos ver en nosotras mismas. O por el contrario, nos vemos atraídas a personas porque vemos reflejado en ellas algo que nos gustaría tener o ser.

Nadie conoce realmente a nadie más hasta que reconocemos que todos estamos unidos en un solo amor: El amor de Dios.  No puede ser de otra manera. Entonces, cuando somos vulnerables, nos vemos devolviéndonos la mirada; reconfortándonos, retrocediendo o pacificándonos, y nos damos cuenta de que lo que anhelamos de la otra persona es lo que no podemos o no queremos darnos a nosotros mismos porque ignoramos que dentro de nosotros ya está todo lo que necesitamos para ser reales. En el siguiente fragmento, el conejito de felpa interroga al caballito de piel (un juguete muy sabio) sobre lo que significa ser real:


  • ¿Qué es ser real? Preguntó un día el Conejito, cuando todos los juguetes estaban juntos cerca de la pantalla protectora del hogar, antes de que Nana viniera a arreglar la habitación. ¿Es acaso tener cosas que zumban en tu interior y tener una palanca que te hace funcionar? 
  • Ser REAL no consiste en cómo estás hecho, dijo el Caballo. Es algo que te pasa. Cuando un niño te quiere durante mucho, mucho tiempo, no sólo para jugar contigo, sino que REALMENTE te quiere, entonces te conviertes en algo REAL. 
  • ¿Duele?, preguntó el Conejito. 
  • A veces, dijo el Caballo, que siempre era de fiar. Pero cuando eres real ya no te importa que te hagan daño. 
  • ¿Te sucede de pronto, como cuando te dan cuerda, o poco a poco?”, preguntó. 
  • Eso no te ocurre repentinamente, dijo el Caballo. “Te vas haciendo poco a poco y tarda mucho tiempo. Por eso no le suele ocurrir a los que se quiebran con facilidad, o a los que tienen bordes afilados, o a los que se guardan cuidadosamente. Generalmente, cuando te haces REAL, casi todo tu pelo se ha desgastado, tus ojos se han salido, tus articulaciones están sueltas y te sientes muy maltrecho. Pero estas cosas no importan ya, porque una vez que eres REAL ya no puedes ser feo, excepto para la gente que no entiende.”   

Ahora les voy a compartir una clara descripción de la diferencia entre VULNERABILIDAD y DEBILIDAD. Pienso, al igual que la psicologa terapeuta Nina Ortega, que es de vital importancia tener claridad en nuestra mente sobre la diferencia.

"Transitamos por un mundo donde nos dice que ser “débil” es de las peores cosas que podrían pasarnos en la vida. Todos los padres quieren (o queremos) que los hijos sean “fuertes” para enfrentar la vida. Pero en el proceso de empujarlos hacia la fortaleza y lejos de la “debilidad”, muchas veces los alejamos de la capacidad de sentirse vulnerables, y ahí pierden mucho de las ventajas de estar “vivo”. Estamos confundidos. ¿Cuál es la diferencia? Una es un “defecto”, la otra una “cualidad”, una característica que, además, no podemos evitar. VULNERABLE, según la Real Academia. “Que puede ser herido o recibir lesión, física o moralmente”.

Somos seres vulnerables por definición, ser humano es ser vulnerable, tratar de evitarlo solo nos “endurece”. Además, es una ilusión.

Nadie quiere ser débil pero es vital conservar la capacidad y el deseo de estar consciente y voluntariamente vulnerable. Permitir la vulnerabilidad es permitir que nos “afecte” la realidad que vivimos. Si no permitimos que nos afecte, ¿cómo vamos a estar sensibles a ella?, ¿cómo vamos a interesarnos en modificarla? Muchos de los males de este mundo tienen que ver con que nos hemos vuelto, insensibles, impermeables a las “enfermedades”, “dolores”, e “injusticias” del momento en que vivimos.SER DEBIL es, “De poco vigor o de poca fuerza o resistencia. Que por flojedad de ánimo cede fácilmente ante la insistencia o el afecto. Escaso o deficiente, en lo físico o en lo moral”.

No es eso a lo que estamos invitándote. De hecho, tocar la vulnerabilidad nos da vigor, fuerza, resistencia, una vez que podemos entrar a todas las emociones (acompañados en un lugar de contención y seguridad) y comprobar que no pasa nada, entonces tocamos nuestra fuerza verdadera. Y eso está lejos de ponernos en un estado “escaso o deficiente”. Y por supuesto no cederemos nuestra verdad ni nuestros derechos. Permanecer vulnerable es tener el corazón abierto, permitir que nos afecte el dolor de un ser querido, o gozar con la ternura de un bebé. Lo opuesto a vulnerable es duro, rígido, no fuerte. Un asesino, un violador, un ser que abusa no es fuerte, es duro, impermeable, mas cerca de la muerte que de la vida. Y no necesitamos irnos a esa radicalidad. El jefe que despide a un empleado injustamente sin siquiera dejarse “afectar” un poco por lo que haces, no es fuerte!, es insensible.

¿Cómo acompañar a tu pareja o a tu hijo en un dolor profundo, si eres insensible a este dolor? Imposible. Bueno, pues para permanecer sensible, hay que permanecer abierto, vulnerable.

Cuando luchamos contra sentir dolor, contra la tristeza, contra el miedo. Cuando NO queremos sentir nada de esto, nos cerramos, nos endurecemos, bloqueamos, es la única manera de permanecer ajenos, insensibles. Construimos en nuestro cuerpo una armadura muscular que se cierra para impedir el paso a las emociones, y nos impide entrar en contacto con ellas (aunque ahí están, debajo de nuestra piel). A este mecanismo de “protección” le llamamos defensas, en un origen, nacieron para proteger al niño que eramos. Pero de adultos nos alejan de nosotros mismos (porque somos nuestras emociones, y ahí esta la claridad de que queremos para nuestra vida), nos “defienden” del dolor pero nos van poco a poco convirtiéndo en un ser insensible, frío, protegido, lejano de si mismo, y de los demás.

Es la capacidad de permanecer vulnerable lo que nos va creando poco a poco la fortaleza verdadera. ¿Cómo puede ser “fuerte” alguien que teme al dolor, la tristeza, el miedo?. Solo alguien que sabe “nadar” en las emociones, que no teme sentir nada, es alguien verdaderamente fuerte. Conforme vamos tocando nuestro miedo, nuestra tristeza, y nos entregamos a estas emociones, acompañados, y las atravesamos, entonces sabemos que no nos matan, que duelen pero no “lastiman”. Y poco a poco vamos tocando la verdadera fortaleza.

Solo aquel que puede ser herido puede gozar, amar, sentir puede ser fuerte, sin duda vulnerable, pero fuerte."

Para más información sobre estos temas puedes investigar sobre los talleres de crecimiento que imparte la Nina Ortega en www.facebook.com/NinaOrtegaEnElCaminoDeLaConciencia

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